DESTACADO

EL SUCESO DE HERBERT SCHIRMER.

 

Herbert era un sargento de policía de 22 años de edad y durante una noche de un 3 de diciembre del 1967 alrededor de las 2:30 am, en un lugar llamado Ashland una ciudad ubicada en el condado de Jackson situada en el estado de Oregón. Herbert sin darle mucha importancia observó una luces de tono rojizo a lo largo de la autopista 63.

Al principio Herbert pensó que se trataría de algún vehículo comercial de modo que se acercó sin bajar del coche patrulla y procedió a identificarse. Fue ahí cuando se dio cuenta de que no se trataba de un vehículo convencional y en ese mismo momento pudo observar al detalle un extraño objeto en forma de disco con una estructura (según su testimonio) de aluminio pulido y brillante. Cuando Herbert procedió a examinar el extraño objeto al detalle pudo hallar una especie de pasarela en los alrededores de la nave y al mismo tiempo averiguó de donde procedían las extrañas luces que había visto a larga distancia, las luces procedían del interior de la nave y salían por unas pequeñas ventanas.


Según la descripción de Herbert la nave tenía unas dimensiones aproximadas de 1,80 cm con forma ovalada y se suspendía a unos 2,40 metros del suelo.


Una vez preparado para llamar a otras patrullas, el objeto se elevó emitiendo un sonido como el de las sirenas y con una llamarada, de repente se precipitó sobre el vehículo del agente. Herbert observando desde el interior del vehículo pudo observar que la nave era tan rápida que no pudo saber a ciencia cierta el rumbo que llevaba el extraño objeto.


Al poco rato llegó a la comisaría para elaborar un detallado informe sobre lo sucedido, la anotación del inicio del informe por protocolo anunciaba que eran las 3:00 de la madrugada, fue entonces cuando empezó a sentirse desconcertado, dado que su sensación era de haber trascurrido tan sólo unos minutos.

El informe desarrollado por Herbert contaba al detalle todos y cada unos de los detalles de lo que había visto, describió al objeto cómo un platillo volador.

Después de redactar el informe Herbert empezó a notar que tenía un extraño salpullido en el cuello, empezó a sufrir un intenso dolor de cabeza y empezó a sentir como su estuviera enfermando.


Desde ese mismo instante Herbert, decidió que debería de irse a descansar a su casa para reponer fuerzas y no trabajar hasta el día siguiente.





Después de un tiempo trascurrido el informe redactado por Herbert llegó hasta los oídos de las fuerza aéreas de los Estados Unidos, donde situaba al testimonio del patrullero cómo un testimonio válido.

La comisión de investigación de Condon de la universidad de Colorado, se les asignó y facilitó los datos del caso para que procedieran a la investigación, ya que en aquél momento eran quienes se encargaban de investigar e intentar desacreditar los informes relacionados con casos de ovnis.


Durante ese periodo de investigación se pidieron a Herbert que se desplazaran hasta Boulder (Colorado) para volver a contar su testimonio, en el que fue interrogado en varias ocasiones. Un 13 de febrero del año 1968 ya habiendo sido interrogado en varias ocasiones, solicitaron que se sometiera a varias sesiones de hipnosis bajo la supervisión del psicólogo de la universidad de Wyoming llamado Leo Sprinkle.

Durante una de las sesiones de hipnosis Herbert pudo recordar que después de detener su vehículo cerca del objeto, esté interfirió con el mismo apagando el motor y la radio, que un extraño objeto de color blanco que salía de la nave se comunicó con el de manera telepática y este se quedó paralizado hasta el punto de sentirse impedido para sacar su arma.

También pudo recordar cómo unos seres de forma humanoide con unas extrañas vestimentas con trajes en tono gris plata guantes y cascos, con ojos que describió cómo los de un gato y una especie de aparato de radio puesta en la oreja y un emblema en el pecho de una serpiente alada. Estos le informaron sobre sus intereses y motivos por los que habían visitado la tierra.

Herbert “el testigo” nunca pudo recordar nada de lo sucedido y toda la información que ofrecía de manera tan detallada solo podía proporcionarla bajo la hipnosis.




Sin duda alguna en Estados Unidos si nos ponemos a buscar personas que supuestamente han sido abducidas podremos encontrar una inmensa cantidad de datos y de casos sucedidos, pero en España a igual que en otros lugares, hay una cantidad de casos registrados por historiadores, periodistas, ufólogos y escritores que nos nos dejan indiferentes en el contexto de las personas supuestamente abducidas.


Como ya se ha mencionado con anterioridad parece haber un patrón en las personas “supuestamente abducidas” que trata de su manera de pensar, si son muy religiosos, o tienen ciertas tendencias fanáticas, abiertas a la fantasía, estrés post traumático entre otras condiciones que pudieran darse para que el sujeto experimentase una abdución psicológica fruto de la imaginación pero, en muchas de las ocasiones nos puede resultar llamativo cuando una persona que no cumple ninguno de los requisitos anteriores, también experimenta en primera persona este tipo de suceso, como por ejemplo; Eduardo Pons Prades.

Eduardo Pons Prades, fue un escritor español especializado en historia contemporánea española del siglo XX, guionista documental, militante sindicalista de la confederación nacional de trabajo por su siglas CNT, hijo de emigrante ebanista militante del partido federal y fundador del sindicato de la madera, su madre Gloria Prades Núñez también emigrante valenciana y sindicalista.


Prades se alistó con 16 años al ejército republicano falsificando su edad, ingresó en la escuela popular de Guerra en el Escorial de la Sierra. Logró un título de sargento que recogió en manos de Miguel Hernández, combatió en varias batallas: en la de Guadarrama, en la batalla de Brunete, e ingresó en la quinta del Biberón, donde conoció a Joan Llarch y participó en la batalla del Ebro con sólo 17 años.

Con la derrota de la república en manos del fascismo, Prades entre el 1938 hasta el 1939 participó en salvar la vida a 10.300 personas heridas de guerra ayudándolas a salir de España desde los hospitales de Barcelona hasta las fronteras francesas donde el mismo Prades terminaría exiliado en el año 1939.


Pasados los años en el 1982 el intelectual libertario Eduardo Pons Prades publica un inquietante libro llamado “El mensaje de otros mundos” donde narra de manera abierta su experiencia en primera persona con seres de otros mundos e incluso de su misma abdución. Un libro que en el momento que salió a la luz resultó irrelevante e incluso llegando a ser descatalogado pero, cuando fue reeditado hace unos pocos años el libró tubo más éxito.


El libro de Eduardo Pons empieza así: “Somos los representantes de una infinidad de planetas habitados por humanos y animales de todas las especies, que componen la armoniosa Confraternidad Universal”.


Eduardo Pons Prades desde su primera publicación de “Los mensajes de otros mundos” su misma editorial le avisó de que se jugaría su reputación, a lo que Prades respondió: Me limito a contar mi experiencia.


En el libro ya mencionado Prades cuenta una experiencia insólita de un encuentro sucedido durante unas vacaciones que disfrutaba en los Pirinieos durante el año 1981 en la carretera C38 de Prats de Molló-Camprodón poco antes de las 9:00 de la noche en un camino forestal del Alto Vallespir. Donde se desvió hacia la izquierda sin saber muy bien por qué.

En ese mismo momento empezó a fallarle el coche y pudo observar un extraño objeto luminoso. Desde ese mismo momento Prades fue testigo de cómo el objeto se le iba acercando progresivamente hasta donde se encontraba. Una vez que el objeto había estacionado cerca de la ubicación donde se encontraba Eduardo el objeto desplegó una puerta. Fue en aquél momento donde Prades entendió que debía de entrar y así lo hizo ni más ni menos que durante siete largas horas.


Durante las conversaciones con los seres de otros mundos destaca los mensajes que le dieron supuestamente a Prades. El primero fue que Prades era el elegido para transmitir un mensaje a la humanidad de que advirtiera del futuro de las energías nucleares y atómicas además de la posible militarización del espacio.


Puede llegarnos a resultar una historia difícil de creer, pero es de pura obligación hacernos la pregunta de ¿Porque Prades puso en riesgo su reputación escribiendo esta historia?, es obvio que Prades tenía más perder que ganar y sin duda (creyendo en su relato o no), cierto es que tan sólo cuatro años después de que Pons escribiera el libro y que avisara de las energías nucleares sucedió la catástrofe de Chernóbil donde ha día de hoy sigue siendo declarada zona catastrófica y se estima que el ser humano no podrá vivir en ella hasta dentro de 400 años que es lo que durará la radiación en el lugar.

En cuanto a la militarización del espacio, a día de hoy es una realidad que preocupa seriamente a los expertos.


Quizás esperemos una eternidad en recibir mensajes de otros mundos, quizás ya lo hemos recibido a través de personas cómo Eduardo Pons Prades, pero lo que no podemos negar es que el mensaje del mismo Prades es de este mundo y pareció haberlo predecido.



                               En memoria de Eduardo Pons Prades. Fallecido en 2007.



















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